Nunca podrás volver atrás.
Habia silencio porque ambos sabíamos que lo necesitábamos, porque nadie tenía mucho que decir ni tampoco tenía las ganas de hacerlo. Solo un contacto , un mínimo roce que podía hacerme sentir en las nubes como si fuera la persona más suertuda del mundo. Sí, la misma adrenalina y el mismo delirio de grandeza el que me hacía hablar para romper esa tranquilidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario